Según me cuentan ciertos señores ya entrados en años, fui a nacer una mañana de 10 de abril del año 1989 en Madrid, supongo que en un hospital, pero es un detalle que siempre me han omitido.

Debieron verme alguna vocación artística porque ya de pequeño encontraba en mi habitación un piano una guitarra de plástico y una batería de juguete entre mis enseres. Mientras tanto, mi padre pervertía mi cabeza en cada viaje en coche con casettes de Joaquín Sabina, Miguel Ríos, Rolling Stones, radio Futura...

Y seguí en mi proceso de crecimiento hasta el día en que se me antojó una guitarra. Una guitarra que el rey Gaspar tardó varios años en traerme. Quizá ese rencor me haya convertido en un orgulloso republicano.

Al final llegó la guitarra y junto a ella un poemario  de García Lorca que me encargué de musicar en 2 horas con acorde inventados, todos ellos con el mismo sonido (tocando, simplemente, las cuerdas al aire).

Después llegaron las canciones propias, escritas en un cuadrenito de rayas y totalmente carentes de rimas, algo que años después me obsesionó, y las largas tardes de verano grabando todas esas canciones en cintas con un casette de doble pletina, micro y botón de “REC” y “PLAY”.

Me entretenía tanto esa chorrada que ya pasando la adolescencia me percaté de que muchas de esas cosas que escribia me terminaban gustando mucho por lo que decidí empezar a graba maquetas caseras en formatos más digitales y empezar a rodarlas por salas y , para mi sorpresa, en esas salas también debieron gustar y comenzaron a contratarme para hacer ese hobbie que tanto me entretenía, interpretar todo aquello que me ocurria o que me pasaba por la cabeza.

tras ir poco a poco engatusando a más público con mis letras sin tapujos me fui dando cuenta de que esas canciones cada día me gustaban más y salian más maduras del horno y llegó el momento en el que me crucé con el productor Enrique Torres, quién tras escuchar esas canciones tuvo la gran videncia de que ahí había un materaial interesante que mostrar, y surgió la idea de grabar el disco, mi primer disco, en un estudio de verdad, con músicos de verdad, con un sonido impecable, con mis canciones, con mis charlas de ética.

El resto de la historia aún no está escrita porque ya hemos llegado a la actualidad, pero tú, querido lector y oyente puedes contribuir a que siga avanzando el argumento de este cuento dejándote llevar por cada verso y cada línea de estas “charlas de etica”