Tras cuatro años sin canciones nuevas, vuelve Santy Pérez con "PUNTOS DE SUTURA", su disco más personal, más honesto y más crudo en el que nos encontramos a un cronista de emociones muy distinto al que conocimos en sus trabajos anteriores ("Charlas de ética", 2012 y "Escala de grises", 2014).

Con 14 nuevas canciones, vuelve a demostrar, como ya en su momento destacó la crítica especializada, que nos encontramos ante uno de los mejores compositores de rock de nuestro país. (Juan Puchades, Efe Eme).

En esta nueva entrega nos encontramos con un viaje que, ya desde el sonido inicial de aviones que da pie a la primera pista, "Si preguntan por qué me fui", nos invita a despegar sin cinturón alrededor del universo personal de Pérez, un universo en el que descubrimos huídas, rupturas, cambios, excesos, desengaños, reencuentros, placeres y dolores. Comprobamos que en estos nuevos cortes deja más apartado el humor, la ironía y, en algunos casos, el lenguaje soez de

sus anteriores discos, para sacar a la luz los sentimientos, las emociones, las vivencias y a la persona en su más plena desnudez.

14 canciones que nos hacen saltar desde el rock más duro ("Domingo de gramos", "Sin llaves del paraíso"...) a la más pura balada ("Perdido", "Orden de alejamiento", "La memoria de las piedras"...) dejando descubrir entre todos estos ritmos los impúdicos versos que, a flor de piel, disparan al corazón con más honestidad que nunca.

El primer adelanto, "Orden de alejamiento", viene acompañado por un cuidado videoclip dirigido por Guillermo Jiménez Carazo, protagonizado por Miriam Martins y grabado entre Barcelona y Madrid, las dos ciudades que ambientan la canción en cuestión: un inventario con postales sobre venturas y desventuras que llevan a una relación amorosa de paseo desde el desastre al más absoluto caos.

En "Puntos de sutura" no solo nos encontramos al mejor Santy Pérez, sino que nos encontramos a un músico maduro y a un compositor con una mochila cargada de historias urgentes que cantar, una colección de 14 puntos quirurgicamente versificados para sanar sus heridas y las de todo aquel cómplice de su desconcierto que se arrime a ellas para encontrar un consuelo en el buen verso y en la digna melodía.

A lo largo del álbum nos regala auténticas piezas en carne viva, como la desoladora "El penúltimo trago", en la que deja claras sus intenciones de que, aunque todo se esté desmoronando, precisa un último brindis. También nos habla de la vida en gira, del amor hallado en aquellas ciudades de visita anual y en la que, año tras año, espera reencontrarse con esa persona en primera fila ("El Recital"). Y, cómo no, nos habla de las mujeres, que componen casi el 100% de su universo literario, en piezas como "Mil Razones Para Odiarte", que lejos del título agresivo no es sino una oda de agradecimiento a las mujeres de su vida, o "Miss Vallecas 2010", el reencuentro con un tortuoso amor de discoteca que vuelve a reaparecer años después con sus armas de seducción.

Pero, además de divertidas banalidades nocturnas y gamberras, como en "Con nocturnidad y alevosía", nos deja descubrir al letrista más críptico y, a su vez, desnudo en canciones como "El Palacio De Los Locos", que él mismo define como un cocktail entre Bob Dylan y Extremoduro, en la que nos relata los días en un rincón místico de su universo (o de su realidad) o en "Euforia", en donde plasma un lienzo vivo y sonoro sobre la fina línea que cruza la cima del

bienestar contra el subsuelo de los estados de ánimo y donde sobresalen los coros de la cantautora Marta Espinosa, que deja su inconfundible huella a lo largo de otros cortes del disco.

De la mano de sus inseparables Enrique Torres y Santi García, y bajo la edición de Aire Productora Musical y Gaser Discos, nos regala la que es, sin duda alguna, la producción más madura, macerada y elaborada de toda su carrera en la que ha contado con cerca de una veintena de colaboradores para dar con el sonido que merecían éstas, sus mejores canciones hasta la fecha.

Grabado en los Estudios Aire de Madrid entre Enero y Marzo de 2018 por Enrique Torres, terminó de mezclarse en Julio del mismo año y acto seguido se masterizó en los Estudios Nexo 101 de Valencia por Pedro Viñuela.